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MAGIA, CIENCIA Y RELIGIÓN

J.G.FRAZER. La rama dorada

Desde el punto de vista de FRAZER, existen dos ámbitos claramente diferenciados: por un lado el de la RELIGIÓN y, por otro, el de la MAGIA y la CIENCIA. Esta afirmación puede parecer, en principio, algo chocante al incluir en un mismo ámbito magia y ciencia. Trataremos de aclararla analizando sus definiciones de religión, magia y ciencia. Anticipamos que, aunque considera que magia y ciencia utilizan el pensamiento de una misma forma y por eso quedan englobadas en una misma categoría; son, digamos, dos momentos evolutivos de un mismo proceso o forma de utilización del pensamiento, siendo la magia una especie de estadio inicial, -burdo, imperfecto y equivocado en sus asociaciones- de los posteriores logros del pensamiento científico.

Veamos en primer lugar, cómo define RELIGIÓN :

“Por religión entendemos una propiciación o conciliación de los poderes superiores al hombre, que se cree dirigen y gobiernan el curso de la naturaleza y la vida humana . Así definida, la religión consta de dos elementos, uno teórico y uno práctico, a saber, una creencia en poderes más altos que el hombre y un intento de éste para propiciarlos o complacerlos”.

Respecto a la MAGIA , dice lo siguiente:

“Siempre que se manifiesta la magia simpatética en su forma pura, sin adulterar, se da por sentado que , en la naturaleza, un hecho sigue a otro necesaria e invariablemente sin la intervención de ningún agente espiritual o personal. De este modo, su concepto fundamental es idéntico al de la ciencia moderna; el sistema entero se entiende como una creencia implícita, pero real y firme, en el orden y la uniformidad de la naturaleza. El mago no duda de que las mismas causas provocarán los mismos efectos siempre, ni de que a la ejecución de las ceremonias debidas, acompañadas de los conjuros adecuados, sucederán inevitablemente los resultados deseados, a menos que sus encantamientos sean desbaratados y contrarrestados por los conjuros más potentes de otro hechicero. El no ruega a ningún alto poder; no demanda el favor del veleidoso y vacilante ser; no se humilla ante ninguna deidad terrible. Ni a su propio poder, grande como lo cree, lo supone arbitrario ni ilimitado. Sólo podrá manejarlo mientras se atenga estrictamente a las reglas de su arte, a lo que pudiéramos llamar leyes de la naturaleza, tal como él las concibe”.

 

En relación a las similitudes y diferencias entre MAGIA y CIENCIA , podemos leer:

 

“Así, vemos que es estrecha la analogía entre las concepciones mágicas y científicas del universo . En ambas, la sucesión de acaecimientos se supone que es perfectamente regular y cierta, estando determinadas por leyes inmutables, cuya actuación puede ser prevista y calculada con precisión; los elementos del capricho, azar y accidente son proscritos del curso natural”.

 

“El defecto fatal de la magia no está en su presunción general de una serie de fenómenos determinados en virtud de leyes, sino en su concepción por completo equivocada de las leyes particulares que rigen esa serie (…) Los principios de asociación son excelentes por sí mismos, y de hecho esenciales en absoluto al trabajo de la mente humana. Correctamente aplicados, producen la ciencia; incorrectamente aplicados, producen la magia, hermana bastarda de la ciencia. (…) Desde las más primitivas épocas el hombre se ha enfrascado en la búsqueda de leyes generales para aprovecharse del orden fenoménico natural, y en esta interminable búsqueda ha rastrillado junto a un gran cúmulo de máximas, algunas de las cuales son de oro y otras, simple escoria. Las verdaderas reglas de oro constituyen el cuerpo de la ciencia aplicada que denominamos arte; las falsas son la magia”.

 

 Veamos ahora, con algo más de detalle, cómo analiza FRAZER el concepto de magia:

“…Los principios del pensamiento sobre los que se funda la magia son:

 

•  Que lo semejante produce lo semejante, o que los efectos se asemejan a sus causas (LEY DE SEMEJANZA)

•  Que las cosas que una vez estuvieron en contacto se actúan recíprocamente a distancia aún después de haber sido cortado todo contacto físico (LEY DE CONTACTO O CONTAGIO)

 

(…) Del primero de estos principios el mago deduce que puede producir el efecto que desee sin más que imitarlo; del segundo principio deduce que todo lo que haga con un objeto material afectará de igual modo a la persona con quien ese objeto estuvo en contacto, haya o no formado parte de su propio cuerpo. Los encantamientos fundados en la ley de semejanza pueden denominarse MAGIA IMITATIVA u HOMEOPÁTICA, y los basados sobre la ley de contacto o contagio podrán llamarse MAGIA CONTAMINANTE o CONTAGIOSA .

 

 

A continuación, veamos algunos ejemplos etnográficos aportados por FRAZER para ilustrar la MAGIA HOMEOPÁTICA o IMITATIVA :

“Quizá la aplicación más familiar del postulado “lo semejante produce lo semejante” es el intento hecho por muchas gentes en todas las épocas para dañar o destruir a un enemigo, dañando o destruyendo una imagen suya, por creer que lo que padezca esta imagen será sufrido por el enemigo y que cuando se destruya su imagen, él perecerá:

•  Los indios del Perú moldean figuritas de sebo mezclado con grano, dándoles el mejor parecido posible con las personas que odian o temen, y después queman las efigies en el sendero por donde las supuestas víctimas habrán de pasar. Dan a esa operación el nombre de quemar su alma.

•  Otra forma de embrujamiento malayo es hacer, con cera de una colmena abandonada, una figura de un pie de longitud, que representa al enemigo muerto; después se pinchan los ojos de la imagen y el enemigo queda ciego; se hiere el estómago y enferma; se pincha la cabeza y siente dolor de cabeza (…) Si se quiere matar al enemigo a toda costa, se atraviesa su imagen de los pies a la cabeza, se la amortaja como si fuera un cadáver, se reza sobre ella cual si se estuviera rezando por un muerto y después se la entierra en medio del sendero por donde el enemigo ha de pasar (…)

“También, aunque menos, la magia homeopática o imitativa se ha utilizado para facilitar el nacimiento y conseguir la gravidez de mujeres estériles.

•  Entre algunos de los dayakos de Borneo, cuando una mujer tiene un parto laborioso, llaman a un brujo, que intenta facilitar el parto por el modo racional de manipular en el cuerpo de la parturienta y, mientras tanto, otro brujo, fuera del cuarto, se esfuerza en obtener el mismo resultado por medios que nosotros consideraríamos totalmente irracionales. En efecto, él pretende ser la parturienta: con una tela enrollada al cuerpo, sujeta una piedra grande que representa al niño en la matriz y, siguiendo las instrucciones que le grita su colega desde el lugar de la escena real, mueve el supuesto bebé sobre su cuerpo imitando exactamente el movimiento del verdadero, hasta que éste nace.

 

Y, otros ejemplos que ilustran lo que denomina MAGIA CONTAMINANTE :

El ejemplo más familiar de magia contaminante es la simpatía mágica que se cree existe entre una persona y las partes separadas de ella, tales como el pelo, los recortes de uñas, etc.; así que siempre que se llegue a conseguir pelo humano o uñas, se podrá actuar a cualquier distancia sobre la persona de quien proceden.

 

•  En muchas partes del mundo es costumbre colocar los dientes extraídos en algún lugar donde fácilmente pueden ser hallados por un ratón o rata, en la esperanza de que por intermedio de la simpatía que sigue existiendo entre el diente y su anterior propietario, sus otros dientes adquirirán la firmeza y excelencia de los dientes de dichos roedores.

•  Una curiosa aplicación de la doctrina de la magia contaminante es la relación que por lo común se cree existe entre un hombre herido y el agente de la herida, así que todo lo que se haga al o para el agente, de modo correspondiente afectará al paciente para su bien o para su mal. Plinio nos cuenta que si se ha herido a un hombre y se está apenado por ello, no hay más que escupirse en la mano heridora y el paciente se sentirá instantáneamente aliviado. En Melanesia, si el amigo del hombre herido llega a estar en posesión de la flecha que lo hirió, la pondrá en lugar húmedo o entre hojas frías para que así la inflamación tenga poca importancia y desaparezca pronto. Al mismo tiempo, el enemigo que disparó la flecha trabajará con afán en agravar la herida por todos los medios a su alcance. Con éste propósito él y sus amigos beberán jugos ardientes y calientes y mascarán hojas irritantes, porque es evidente que esto irritará e inflamará la herida.

•  También existe la creencia en la mágica simpatía que se conserva entre una persona y sus ropas de tal modo que todo lo que se haga a éstas repercutirá sobre la persona misma, aun cuando esté muy lejos en ese momento. En la tribu Wotjobaluk (Australia), cuando un hechicero conseguía la alfombra de zarigüeya de un hombre, la quemaba despacio al fuego y mientras lo iba haciendo, el hombre caía enfermo. Si el hechicero consentía en desvirtuar el encanto, devolvía la alfombra a los amigos del paciente, recomendándoles que la pusieran en agua para “lavarla del fuego”. Cuando lo hacían así, el enfermo se sentía refrescado y probablemente se restablecía.